Divino Niño Jesús
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Gratitud

Veo tu corazón y anhelo que lo llenes de gratitud, no solo por los grandes milagros que realizo, sino por cada susurro de Mi amor en tu vida: el calor de tu familia, el don de la salud que te permite servir a otros y las respuestas a tus oraciones que envío como suaves brisas. Recuerda que está escrito: "Den gracias en toda circunstancia, porque esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús para ustedes." Quiero que vivas así, convirtiendo cada momento en un canto de agradecimiento, incluso en las pruebas, porque a través de ellas te acerco más a Mi Sagrado Corazón.

Acércate a Mí en el Santísimo Sacramento como a un amigo querido, derramando tu gratitud como el perfume con que María ungió Mis pies. Que tu adoración sea un agradecimiento perpetuo: "¡Entren por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza! ¡Denle gracias, bendigan su nombre!" Deseo que pauses a menudo, ya sea en una capilla cercana o en la capilla de tu corazón y Me agradezcas por bendiciones grandes y pequeñas. Piensa en los diez leprosos que sané; solo uno regresó a dar gracias y a él le dije: "Tu fe te ha salvado." Sé como ese: regresa a Mí cada día con espíritu agradecido.

Te pido que hagas de la gratitud tu oración. Recuerda: "Todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él." Que esto sea tu guía: agradéceme por tus seres queridos que reflejan Mi amor, por oraciones respondidas que muestran Mi fiel providencia. En la adoración, susurra estos agradecimientos. Ven, adora y da gracias.