Divino Niño Jesús
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Ama a tu Prójimo

Quiero que ames a tus prójimos no solo con palabras o bondad pasajera, sino desinteresadamente como Yo te he amado. Esto significa poner a los demás antes que a ti, ver en cada rostro la imagen de Dios y ofrecer ayuda sin esperar nada a cambio. Recuerda que dije: "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Fluyendo de tu amor a Dios, te llama a la acción en los momentos cotidianos: compartir tu pan con el hambriento, perdonar a quien te ofende y levantar al fatigado.

Cuando caminé entre ustedes, lavé los pies de Mis discípulos para mostrar que el verdadero amor sirve con humildad. Quiero lo mismo de ti: amar como Yo amo, sin límites ni condiciones. Piensa en la parábola del Buen Samaritano, que vendó las heridas de un extraño, incluso enemigo, derramando aceite y vino y pagando su cuidado. ¿Quién es tu prójimo? Todos: el amigo, el adversario, el olvidado. No te apartes; cruza el camino hacia ellos, pues al amarlos me amas a Mí.

Deja que Mis palabras en el Evangelio te guíen: "Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también vosotros unos a otros". Este amor desinteresado es la marca de Mis seguidores, atrayendo al mundo a conocerme por vuestras obras. Deseo que lo vivas diariamente en pequeños actos que resuenan eternamente: una palabra suave al doliente, una mano tendida al perdido. Y recuerda esto: al derramar amor, Mi Padre te llenará de nuevo, pues "Dios es amor y el que permanece en amor permanece en Dios". Confía en Mí y que tu corazón sea Mi morada, rebosante de misericordia y caridad.