Divino Niño Jesús
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Protección contra el mal

En este mundo lleno de tentaciones y peligros espirituales, deseo que busques siempre Mi protección, como un pequeño que se aferra a la mano de su padre. Ora a Mí con fervor, invocando Mi poder sobre las tinieblas, pues las he vencido. Recuerda cuando fui tentado en el desierto por el maligno: resistí con la Palabra de Dios, diciendo: "No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". Quiero que hagas lo mismo: ármate con la Escritura, resiste firme contra los susurros del pecado y clama a Mí para que proteja tu corazón del pecado.

Anhelo que vivas en Mi paz, libre de las trampas que buscan apartarte de Mi amor. Ponte la armadura de Dios, como urge San Pablo: "Fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. Revestíos de toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo". Llena tu mente de verdad y tu corazón de justicia. Te pido que resistas al diablo y huirá de ti, como enseña Santiago: "Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo y huirá de vosotros". Confía en Mi autoridad sobre todo mal, pues soy Quien aplasta la serpiente bajo el pie y mediante tus oraciones guardaré tus pasos de tropezar en la oscuridad.

Mora al amparo del Altísimo: "El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo al Señor: Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío". Haz de Mí tu refugio cada día, ora sin cesar, confiesa tus debilidades y deja que Mi gracia las transforme en fortaleza. Así caminarás en Mi luz, protegido de todo enemigo espiritual y acercándote a la alegría eterna que te he preparado.