Divino Niño Jesús
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Día 3: El Sueño de San José

Un ángel se aparece en sueños a José, asegurándole que tome a María por esposa y ponga al niño el nombre de Jesús

Oración Diaria al Divino Niño Jesús

Señor Dios, Rey omnipotente: en tus manos están puestas todas las cosas. Si quieres salvar a tu pueblo, nadie puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto en ellos se contiene; tú eres el dueño de todas las cosas. ¿Quién podrá, pues, resistir a tu majestad? Señor, Dios de nuestros padres: ten misericordia de tu pueblo, porque los enemigos del alma quieren perdernos y las dificultades que se nos presentan son muy grandes. Tú has dicho: "Pedid y se os dará. El que pide recibe. Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederá. Pero pedid con fe." Escucha, pues, nuestras oraciones. Perdona nuestras culpas. Aleja de nosotros los castigos que merecemos y haz que nuestro llanto se convierta en alegría, para que, viviendo, alabemos tu santo nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.

Lectura Bíblica
Mateo 1:18-25

18El origen de Jesucristo fue éste: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes que vivieran juntos, se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo. 19José, su marido, que era un hombre justo y no quería denunciar públicamente a María, decidió separarse de ella en secreto. 20Ya había pensado hacerlo así, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa, porque su hijo lo ha concebido por el poder del Espíritu Santo. 21María tendrá un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados."

22Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta:

23"La virgen quedará encinta
y tendrá un hijo,
al que pondrán por nombre Emanuel" (que significa: "Dios con nosotros").

24Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y tomó a María por esposa. 25Y sin haber tenido relaciones conyugales, ella dio a luz a su hijo, al que José puso por nombre Jesús.

Reflexión

En la oscuridad de la incertidumbre, José luchaba con un dolor que pocos hombres han conocido. Amaba a María, pero todo lo que creía entender sobre su futuro parecía destruido. Justo y misericordioso, decidió librarla de la vergüenza, aunque eso significara renunciar a sus propios sueños. Pero Dios, que nunca abandona a los justos, le habló en el silencio del sueño: "José, hijo de David, no temas…". Con esa sola frase, el cielo abrió la prisión del miedo y del razonamiento humano, revelando un plan infinitamente mayor del que José jamás pudo imaginar.

Cuántas veces nosotros, como José, nos encontramos al borde de lo desconocido, dispuestos a protegernos apartándonos en silencio de lo que nos confunde o nos asusta. Sin embargo, las palabras del ángel también nos son dichas a nosotros: "No temas acoger a María y todo lo que ella lleva en tu casa". El Señor nos pide que hagamos espacio a su voluntad misteriosa, muchas veces incómoda, pero siempre fecunda. La obediencia inmediata de José cambió la historia de la salvación. Nuestro pequeño y temeroso "sí" también puede cambiar la eternidad. En esta novena, pidámosle a San José que nos enseñe su hermosa y silenciosa valentía: la valentía de confiar cuando no vemos, de proteger lo que Dios nos ha confiado y de levantarnos del sueño dispuestos a hacer todo lo que Él nos diga.

Gozos

Oh Divino Niño
mi Dios y Señor
tú serás el dueño
de mi corazón


Niño amable de mi vida
consuelo de los cristianos
la gracia que necesito
pongo en tus divinas manos

Oh Divino Niño
mi Dios y Señor
tú serás el dueño
de mi corazón


Tú que sabes mis pesares
pues todos te los confío
da la paz a los turbados
y alivio al corazón mío

Oh Divino Niño
mi Dios y Señor
tú serás el dueño
de mi corazón


Y aunque tu amor no merezco
no recurriré a ti en vano
pues eres Hijo de Dios
y consuelo del cristiano

Oh Divino Niño
mi Dios y Señor
tú serás el dueño
de mi corazón


Acuérdate o Niño Santo
que jamás se oyó decir
que alguno te haya implorado
sin tu auxilio recibir

Oh Divino Niño
mi Dios y Señor
tú serás el dueño
de mi corazón


Por eso con fe y confianza
humildes y arrepentidos
llenos de amor y confianza
tu protección te pedimos

Oh Divino Niño
mi Dios y Señor
tú serás el dueño
de mi corazón

Acordaos

Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu asistencia y reclamando tu socorro, haya sido abandonado de ti. Animado con esta confianza, a ti también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches mis humildes súplicas, oh Madre del Verbo divino, antes bien, escúchalas y acógelas benignamente. Amén.